La lavadora no tiene ventana. No se puede ver la ropa dando vueltas de un lado a otro. Los colores mezclándose entre la espuma.
No necesito la lavadora para ver colores. Me pintaste de amarillo ¿te lo dije?
"Todo el tiempo veo cosas en el aire mientras usted habla."
La primera vez que entré en un lavacoches descubrí que era como ir a Disney. Una atracción, un juego de colores, agua, espuma. Reí como si fuera una loca. Como si fuera una niña.
Lo acabo de recordar y hubiera querido compartirlo. Habernos llevado al lavacoches para reír como niños. Pero no era necesaria tanta máquina para hacerlo. Porque si algo hicimos fue reír y amar como niños.
Amar hasta crecer.
Amar hasta explotar.
Saturday, February 8, 2014
Friday, February 7, 2014
Todas las cartas de amor las escribiré en cuadernos hechos con papel de semillas. Pondré ahí todas las palabras que no he dejado de escribirte, las que ven los demás y las que guardan mi locura. Esos son los monólogos internos, escritos en diarios y servilletas. Escritos a veces en el aire, atrapados en la paredes curvas del coche que guarda todo lo que ve y oye como si fuera el tesoro de un rey. ¿No son nuestras palabras íntimas un tesoro? Los momentos del día en los que no queda más que ser sincero y admitir para uno mismo que hay cosas que pesan demasiado y que llevamos cargando mucho tiempo. Que no es sorpresa que estemos tan cansados.
Voy a escribirlo todo en ese cuaderno hecho con semillas de plantas. Tal vez uno del que nazcan fresas, otro ácido del que se den los limones. Alguno tendrá semillas de un árbol grande, que de hojas y sombra. Hojas que dan hojas es como hijas dan hijas; lo que se espera.
Voy a escribirlo todo en un cuaderno de hojas hechas con semillas para poder sembrarlo y regarlo y esperar a que de mis palabras nazca algo hermoso.
Voy a escribirlo todo en ese cuaderno hecho con semillas de plantas. Tal vez uno del que nazcan fresas, otro ácido del que se den los limones. Alguno tendrá semillas de un árbol grande, que de hojas y sombra. Hojas que dan hojas es como hijas dan hijas; lo que se espera.
Voy a escribirlo todo en un cuaderno de hojas hechas con semillas para poder sembrarlo y regarlo y esperar a que de mis palabras nazca algo hermoso.
Thursday, January 30, 2014
Wednesday, January 29, 2014
He ido dejando pequeñas pistas por todos lados; migajas de pan por todo el bosque. O en este caso, el armario. Post-its de colores y banderas. He ido adornando todo lo que veo, lo que me gusta, lo que no entiendo. Todo por si un día no tienes nada que hacer y se te ocurre buscarme. Y se te ocurre volver a encontrarme.
Días. Meses. ¿Años?
Pero dudo ya que me sigas buscando.
Días. Meses. ¿Años?
Pero dudo ya que me sigas buscando.
Tuesday, January 21, 2014
Esa mala
costumbre de quitarme las pestañas a todas horas. De dejarlas regadas por
libros y escritorios y sábanas blancas. Nunca lloré al ver que se cerraban las
puertas del tren. Está prohibido besarse en los andenes de París. Y en los
callejones de Guanajuato. Y en la mesa a la hora de comer. Y escribirte a cualquier
hora no más porque sí. Se acabaron los días con sabor paleta de limón, quedan sólo
tazas de café cargado y leche.
Yo
también quiero tomar tragos largos de vasos cortos. Despertar a las 12 del día
entre trinos y fuentes. No tener que llorar para tener los ojos verdes.
Yo
también odio decir adiós; hasta mañana; buenas noches. Hay que tirar la razón
por la ventana y sacar los nervios del cuerpo para que les dé el aire. Tal vez
así se dejen de adormilamientos y funcionen como deben. Dejar el corazón en
cada visita, siempre, para no cargarlo de vuelta, pesado con melancolía. Dejar
el olor para irme sin saber a qué huelo. Dejar el aire de los pulmones y
regresar vacía, con la ventana abierta para llenarme de nuevo.
¿Por qué
regreso?
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